Quedarse sin trabajo: ¿Deprimirse o detonar tu verdadero potencial?


Muchos de mis coachees han podido conectarse por primera vez en su vida con lo que realmente quieren hacer para ganarse la vida, gracias a que fueron despedidos de sus empresas o a que sus proyectos laborales llegaron a su fin por cualquier otra razón.

La desvinculación laboral es uno de los mejores momentos para:

  1. Validar tu talento y vocación.
  2. Explorar tu verdadero potencial.
  3. Encontrar nuevas formas de hacer dinero, incluso más de lo que producías antes.
  4. Darte un espacio y tiempo para generar aprendizajes, recargar energías y crear nuevos proyectos.
  5. Escribir el nuevo guión que quieres interpretar a partir de ahora.


Para que esto sea posible es indispensable activar un nuevo paradigma para que la mente pueda leer la realidad de una manera diferente, caso contrario las consecuencias habituales para quien se ha desvinculado laboralmente y no trabaja en sí mismo pueden ser :

 1. Estados depresivos.
 2. Sensación de pánico.
 3. Irritabilidad.
 4. Frustración.
 5. Deterioro físico y emocional.
 6. Aumento en el nivel de conflictividad en relaciones de pareja.
 7. Activación de otros conflictos en hijos.



¿Cómo se activa un nuevo paradigma?

Estableciendo conversaciones que aporten nuevas ideas y que despierten el deseo de enfocar la voluntad en acciones concretas y efectivas que contribuyan a sacar adelante un proyecto determinado.

¿Con quién se puede tener este tipo de conversaciones?

Mentores.
Personas que han atravesado la misma situación y encontraron una salida.
Psicoterapeutas y coaches.



Depende de ti utilizar este momento para convertirte en presa o en cazador.






Psic. Esteban Prado Saona
Psicólogo clínico, Psicoterapeuta y Coach Transformacional.
twitter: @tulaberinto
mail: coachingefectivo@gmail.com
celular: 0994024196





Manual básico para atención psicológica en situaciones de crisis. (¡Arriba Ecuador! )



Si eres médico, paramédico, enfermero, psicólogo, trabajador social, bombero, voluntario, o simplemente quieres ayudar y te encuentras en las zonas afectadas, estas claves te servirán de gran ayuda para atender a quienes necesiten atención emocional y psicológica de manera rápida y efectiva:


1. Lo que no sirve e incluso puede hacer mucho daño:
Amonestar.
Moralizar.
Amenazar.
Imponer.
Dar soluciones.
Criticar.
Mandar.
Juzgar.
Avergonzar.
Dar consejos.

2. Lo que sirve:

- Escuchar con respeto y atención dejando que la o las personas expresen todas sus emociones y cuenten, las veces que sean necesarias, las historias que han vivido y que les preocupan.

-Evitar mezclar o introducir contenidos o creencias propias, mejor hacer preguntas para trabajar con las de esa persona:

¿Qué te ayudaría en este momento?
¿Qué es lo que puedes hacer en este momento y te haría sentir mejor?
¿Qué necesitas?

-Emociones que son esperables se manifiesten en un evento traumático:
Tristeza, rabia, miedo, culpa. (Dejar que se expresen sin caer en el error de pretender hacerle sentir mejor a la persona ).

- Si bien pueden presentarse manifestaciones físicas producto del trauma emocional como: hiperactividad, insomnio, problemas gastrointestinales, jaquecas, mareos, taquicardias. Es importante remitir a los profesionales correspondientes para descartar complicaciones físicas.

- Un evento catastrófico natural puede detonar psicopatología en personas que tienen esa condición en estado potencial, por ejemplo ideas suicidas, pérdida de la noción de la realidad, delirios, que pueden poner en riesgo la vida de esa persona y la de los otros. En estos casos remitir a emergencias al hospital más cercano como urgencia psiquiátrica.

- En barrios y albergues, formar pequeños grupos de apoyo con horarios determinados en donde las personas puedan juntarse por una hora o dos a compartir sus historias, desahogar sus emociones y sentirse acompañados.

- En el caso de niños, permitir que expresen sus emociones a través de juegos y actividades artísticas como pintar, teatro, lectura de cuentos, etc.


¡A levantarse Ecuador!



Psic. Esteban Prado Saona.





El Talento es lo de menos.



Cuando hablamos de empresas y de emprendimientos, estamos hablando de tareas, proyectos, objetivos, resultados y productividad. Por supuesto que para ello se necesita de individuos preparados, con experiencia y formación específica de acuerdo al área de negocio requerida. Sin embargo todo ello puede quedar desperdiciado si las personas se desempeñan con la actitud equivocada.

Todos conocemos historias de algún genio talentoso que queda marginado del trabajo en equipos debido a su personalidad y actitud negativa, así mismo muchas personas que aparentemente no han tenido grandes talentos han podido establecer vínculos importantes, alcanzar resultados efectivos y ascender hacia posiciones que jamás se imaginaron. ¿Por qué pasa todo ello? La respuesta es sencilla: Compromiso.

De nada va a servir que una persona tenga el mejor de los talentos si es que no es comprometida. La capacidad de comprometerse es la competencia maestra que abre el camino a otras importantes habilidades y características de personalidad como lo son la flexibilidad, respuesta adaptativa, comunicación efectiva, capacidad de ejecución y muchas otras más que marcan la diferencia al momento de evaluar el desempeño de un colaborador en cualquier área del mundo laboral.

Es más fácil que una persona comprometida se capacite y aprenda lo que le falta para hacer mejor su trabajo, antes que una persona apta pretenda aprender a comprometerse. Salvo casos excepcionales, nadie es indispensable y la tendencia de vanguardia es apuntarle a la sinergia de equipos de trabajo antes que a estrellas individuales. Los dueños de las empresas a nivel mundial están más interesados en los goles que pueden meter sus equipos antes que en genios que no se adaptan o incluso generan impactos negativos en el equipo de trabajo con la consecuencia de una  disminución de la productividad para la empresa y por lo tanto para las ganancias de todos.
Si bien es cierto que el nivel de compromiso de un colaborador está directamente relacionado con el nivel de reconocimiento y motivación que le ofrezca la empresa, su jefe y demás compañeros de trabajo; de nada servirán en el caso de aquellos que no poseen en sus características de personalidad la capacidad de comprometerse.

En tiempos de crisis es de vital importancia saber elegir a quién contratar y a quién mantener en nómina. Equivocarse en este tipo de decisiones puede significar grandes pérdidas económicas además del impacto negativo en el desempeño de los equipos de trabajo.

En síntesis, al momento de elegir a quién seleccionar o a quién mantener en los equipos de trabajo, la respuesta es sencilla: a quienes tengan la capacidad de comprometerse. (Obviamente tomando en cuenta el perfil para cada cargo )

La capacidad de comprometerse es un rasgo de personalidad que las personas o lo tienen o no lo tienen. Es muy difícil que alguien que no se ha manejado de manera comprometida en su vida, comience a hacerlo cuando ya es un adulto, incluso a pesar de que se lo proponga a sí mismo. Lo más inteligente y estratégico es saber detectar la capacidad de compromiso en las personas y tomar decisiones en base a ese criterio.

Para poder detectar la presencia de esta capacidad es necesario realizar una evaluación personalizada del colaborador, la misma que deberá ser realizada por un experto.

La evaluación del nivel de compromiso de un colaborador se realiza a través de  las siguientes herramientas: (puede ser aplicado a nivel individual o en equipos de trabajo durante sesiones de assessment )


  •           Análisis del historial de desempeño.
  •       Detección de evidencia de compromiso en comportamientos observables vinculados a tareas y proyectos laborales.
  •          Tipología de la personalidad.
  •           Metalenguaje verbal y corporal.
  •           Sistema individual de valores y creencias.


Si te interesa conocer más acerca de este servicio, puedes escribirme a:




Psic. Esteban Prado.

Psicoterapeuta & Coach. 

Autocoaching a través de la escritura.



A continuación te comparto algunas preguntas que te permitirán detectar los aprendizajes más importantes en este año, los momentos que más has disfrutado, así como la oportunidad de diseñar un mapa de ruta que te sirva de guía para saber por dónde caminar en el año que viene.

Estas preguntas han sido creadas y seleccionadas a través de un riguroso proceso lingüístico que facilita a tu cerebro acceder a la información más relevante para tu desarrollo personal y calidad de vida.

Sugerencias para hacer el ejercicio:


- Escoger un momento en el que se pueda estar libre de distracciones y apuros.
- Escribir a mano ayuda a interiorizar y acceder a información relevante.
- Recapitular el año empezando por enero, aplicando las preguntas a cada mes.
- Tomar en cuenta las diferentes áreas de tu vida: pareja, familia, salud, dinero, trabajo, diversión, desarrollo personal.
- Enfocarse en aquello que está en tus manos hacer o dejar de hacer.
- Ser específico al momento de definir metas y acciones.
- Tomar en cuenta el impacto de tus acciones en el entorno y las personas que te rodean.
- Basarse en posibilidades reales, medibles y tangibles.
- Escuchar tu propia voz y diferenciarla de la de los demás.


Preguntas para detectar aprendizajes en el año transcurrido:


1. ¿Qué experiencias me hicieron sentir que la vida vale la pena?
2. ¿Cuáles son las situaciones que más aprendizajes me aportaron?
3. ¿Qué aprendí de cada una de ellas?
4. ¿Qué funcionó y vale la pena seguir haciéndolo?
5. ¿Qué es lo que no funcionó y conviene dejar de hacerlo?
6. ¿Cuál es el hallazgo más importante para mi desarrollo personal?
7. ¿Cuáles son las emociones que más estuvieron presentes en mí? (alegría, miedo, ira, tristeza, hastío, ilusión, decepción ).



Preguntas para diseñar un mapa de ruta para el nuevo año:


1. ¿Qué quiero lograr en este año?
2. ¿Cuáles son los principales pasos a seguir?
3. ¿Quién o quienes pueden aportar a mi proyecto?
4. ¿Qué me gustaría cambiar en mí y/o en lo que hago?
5. ¿Cómo lo puedo hacer y quién me puede ayudar?
6. ¿Qué es eso que puedo empezar a hacer y que me aporta sentido y autorrealización?
7. ¿Qué es aquello que ya no quiero en mi vida?

Cualquier duda que tengas al hacer el ejercicio puedes escribirme a: coachingefectivo@gmail.com



Psic. Esteban Prado.
Psicoterapeuta & Coach.



¿Para cuándo el otrito?







¿Para cuándo el otrito?

El guión social, o si se prefiere, el discurso social, está construido por un enramado de ideas y creencias que constituyen el tejido que da soporte a una determinada cultura. Si bien a la vez eso nos sostiene, da identidad, sentido de pertenencia y facilita la existencia trazándonos los mapas por donde caminar en la vida, también es verdad que al mismo tiempo nos limita, condiciona y aliena, incluso hasta el punto de anular la voz que como individuos podemos tener al ejercer nuestro derecho a la diferencia y a la libertad de ir construyendo nuestras vidas alineando nuestro deseo, necesidades, capacidades y responsabilidades específicas como individuos, parejas y familias.

Es este guión social el que se encuentra detrás del combo de preguntas incómodas, invasivas y acusadoras que aparecen cada día en las diferentes interacciones que tenemos con amigos, familiares, compañeros de trabajo e incluso (lo que es peor) personas desconocidas que aparecen en diferentes entornos de interacción social.
¿Por qué sigues soltero/a? ¿Cuándo se casan? ¿Cuándo van a tener hijos? ¿Para cuándo el otrito?
Estas preguntas y otras más de igual condición perturbadora, son la versión light del guión social pretendiendo gobernar nuestras vidas. Hay quienes ni siquiera preguntan y se expresan a través de mandatos: “Se te va a pasar el tren”, “Ya está de que se casen”, “Ya deberías de tener hijos”, “Dale enseguida, embarázate del otro”.
Todo esto suavizado con sonrisitas y tonos alegres y cómicos como pretendiendo usar al chiste como vehículo de comunicación, cuando el impacto del mensaje para quien lo recibe está muy lejos de ser chistoso y más bien agudiza su malestar existencial.

En este artículo me referiré específicamente a la famosa pregunta tan sonada en nuestro medio cuando una madre y/o pareja han tenido su primer hijo: “¿Para cuándo el otrito?”

Más allá de si es adecuado o no, tener un solo hijo, tener dos o tres, darle hermanos o no, lo primordial es saber que se trata de un tema delicado que le corresponde a la intimidad de esa madre, pareja y familia.

¿Por qué es un tema íntimo?

Porque es algo que se encuentra articulado con muchas circunstancias y condiciones personales. Revisemos algunas de ellas:

·      Puede que se trate de una madre soltera.
·      Puede que la madre haya podido tener un hijo pero por razones de su salud y daños en el aparato reproductivo, ya no pueda hacerlo.
·      Puede que el tener otro hijo implique un riesgo vital para la madre y/o el bebé, lo que vendría a afectar de manera irreversible la dinámica de esa familia dejando en la orfandad a su primer hijo.
·      Puede que se trate de una pareja que esté por divorciarse o que se encuentre en una crisis.
·      Puede que el padre haya muerto y la madre haya quedado viuda con su primer hijo.
·      Puede que sí haya tenido un segundo hijo pero que murió y ya no quiere volver a pasar por esa experiencia traumática.
·      Puede que la situación económica de la madre, de la pareja y/o de la familia sea crítica y conflictiva incluso para mantener un solo hijo.
·      Puede que simplemente esa madre y ese padre lo decidieron así para seguir desarrollándose como profesionales y realizando otros proyectos personales además de ser padres. ( Lo cual es muy válido pero condenado por el guión social que se alimenta del paradigma de padres mártires )

Y así la lista puede ser mucho más grande con cientos de otras posibilidades que se pueden presentar en la vida y que obviamente las demás personas no tienen porque saberlo, sencillamente porque forman parte de nuestra intimidad y situaciones personales, así como lo son nuestra sexualidad, enfermedades, problemas de pareja, problemas económicos, etc.
Preguntar ¿Para cuándo el otrito? Sería similar o peor que  atreverse a decirle a alguien: ¿Para cuándo vas a ganar más dinero? ¿Cuántas veces tuviste relaciones sexuales esta semana? Fácilmente la respuesta podría ser: ¡Qué te importa!

Sin embargo lo que ocurre es algo diferente, las personas que son interrogadas de esta manera, llegan a sentirse muy mal, con vergüenza al tener que explicar su situación personal, y sobre todo con mucha culpa en su interior hacia su primer hijo. (Lo que explicaré más adelante es la causa principal de la mayoría de problemas que se presentan en la vida del hijo único).

Lo más interesante es que aquellas personas que se atreven a preguntar para cuándo vas a tener el otro, ni siquiera se molestan en preguntar con respeto: ¿Por qué? Sino que no contentos con haber invadido la intimidad de esa madre o pareja, inmediatamente se permiten expresar juicios y condenas, que como veremos más adelante, también carecen de fundamentos. Y entonces viene la segunda frase lapidaria luego de que se ha expresado que no se va a tener un segundo hijo: “NO LE HAGAS ESO” Para ese momento, en el interior de la mente de esa madre y/o pareja ya está inoculado el siguiente pensamiento: “SOY UN CRIMINAL” Y los que pueden hacerlo corren inmediatamente a reproducirse para ya no seguir siendo atormentados por la insoportable presión del guión social a través de sus representantes que los han convertido en parias y marginados por decidir tener un solo hijo.
Pero ¿qué sucede con aquellas madres y parejas que aunque quieran, ya no pueden hacerlo? Vivirán atormentadas por la culpa y la marginación social, experimentando permanentemente en sus vidas una suerte de bullying familiar que terminará afectando gravemente a la madre, al padre, y sobre todo a ese hijo o hija.

Por eso es importante saber que es un tema delicado, en el que a menos que estemos dispuestos a ayudar porque así nos han pedido, mejor abstenerse de lanzar comentarios irresponsables que como vemos tienen un impacto importante y negativo sobre las personas afectadas.

Hijos únicos han habido y seguirán habiendo. No es una enfermedad, no es una tragedia, es una situación que exige tomar en cuenta muchos criterios para poder brindarle una buena educación al igual que con cada hijo que se tenga. Muchas personas creen que teniendo “el otrito” ya están solucionados la mayoría de problemas y que está garantizado el bienestar emocional y social de esos hijos. Pues déjenme decirles que nada más lejos de la verdad. Llevo más de quince años atendiendo diariamente adolescentes y adultos en mi consultorio, trabajé en la sección secundaria de un prestigioso colegio de Quito, y lo que encuentro cotidianamente son casos de adolescentes y adultos con graves problemas emocionales, de personalidad, afectivos y de habilidades sociales. ¿Y saben qué?, la mayoría tienen uno, dos o tres hermanos.
El hijo único tendrá problemas de hijo único, el segundo, de hijo segundo, el mayor de mayor, el último hijo tendrá problemas de ser el último, y así. Por eso es importante subrayar que independientemente de cuantos hijos tengas, existen otros criterios clave que sí son fundamentales en la crianza y bienestar de un hijo:


·      Un hijo necesita presencia y supervisión de sus padres. Es un error creer que porque ya tiene hermanitos que le acompañan, los padres pueden irse a trabajar o dejarlos con la empleada u otras personas y no pasa nada.
·      Un hijo necesita espacios de juego y conversación con su padre y con su madre.
·      Un hijo necesita desarrollarse en un ambiente de estabilidad física, emocional, económica y psicológica.
·      Un hijo necesita reglas, límites, asumir consecuencias de sus comportamientos negativos y reconocimientos de sus comportamientos positivos.
·      Un hijo necesita ser percibido por sus padres como alguien único y diferente a los otros hermanos y parientes, sin comparaciones ni expectativas impuestas. ( Lo cual constituye una forma velada de agresión ).

·      Un hijo necesita aprender a estar solo, porque es ahí donde se desarrolla su creatividad y talentos potenciales. No es necesario saturarlo con excesos de actividades, cursos, clases, eventos, etc.

·      Un hijo necesita desarrollar herramientas sociales que le permitan crear sus propias redes de contactos además de la familia.

·      Un hijo necesita percibir que sus padres se aman y se respetan.


Me pregunto: ¿Cuántas de las personas que se atreven a condenar a las familias con hijos únicos, se toman la molestia de atender estos puntos clave en sus respectivos hogares?


Vivimos en una cultura poseída por el arquetipo del mártir y atormentada por la autofobia. Por eso suele pensarse que tener solo un hijo, para poder también dedicarse a nuestros proyectos personales, es malo. El guión social te dice que eres egoísta y que le estás dejando solo a tu hijo; tienes que sacrificarte, olvidarte de ti y dedicarte a ellos.

- El arquetipo del mártir se manifiesta a través de la equivocada creencia de que es bien visto sufrir por los otros y es mal visto pensar en uno mismo, “eso es ser egoísta” dicen. Por eso es que muchas personas que manifiestan su interés por seguirse desarrollando como profesionales o con algún otro proyecto personal, además de ser padres, son condenados por la mirada de los servidores del guión social, por ser malos padres. Cuando en realidad lo que ocurre es al revés, lo mejor que podemos darles a nuestros hijos es la idea de que la vida vale la pena y es divertida, porque podemos también dedicarnos a nuestras pasiones y aficiones. A los adolescentes les atormenta ver la imagen de sus padres con caras amargadas y desgastadas porque su único proyecto de vida es dedicarse a un trabajo que no les gusta para conseguir plata para pagar las deudas. El meta-mensaje que se les estaría dando a esos hijos es: “Mira hijo, la vida consiste en convertirse en un esclavo como lo soy yo, ¡adelante!”.

Por eso es importante saber que tener hijos es una opción, no una obligación y que cada persona y pareja tienen el derecho de decidir cuántos tener, equilibrando el proyecto familiar con el personal. Eso es ganar-ganar.
Porque cada hijo no viene con la palanqueta bajo el brazo, sino que cuesta un montón de dinero, tiempo y energía, es una boca que alimentar, un ser que educar y atender durante por lo menos veinte cinco años hasta que acabe la universidad. (Hagan números).
No todo el mundo está capacitado para ser padre y madre, sin embargo la mayoría lo hacen por cumplir, así terminan trayendo al mundo seres humanos que no son correctamente atendidos, deseados y amados. Por eso tenemos el mundo que tenemos, al cual les estamos trayendo a nuestros hijos, por cierto.

El pensamiento de que los hijos son una bendición, alimentado por algunas corrientes religiosas, también tuvo su vigencia cuando las familias se organizaban alrededor de la agronomía, entonces cada hijo que venía al mundo, en efecto era una bendición porque representaban más manos para producir y por lo tanto más riqueza para la familia. Hoy en día ya no es así, tenemos que actualizar nuestros paradigmas con los que leemos la realidad, estamos existiendo en sociedades postmodernas con esquemas mentales caducos.

-Somos una cultura autofóbica: La autofobia consiste en el miedo a la soledad, que a la final tiene que ver con el miedo a sí mismo. Por eso las personas que no se conocen, que no atienden sus emociones, deseos y conflictos, no soportan mucho tiempo estando solas. La soledad suele ser confundida con el aislamiento, lo cual son dos cosas totalmente diferentes. Se puede estar solo y no aislado, y se puede estar rodeado de gente y aislado. Y esto puede ocurrir siendo hijo único o teniendo hermanos, depende de otros factores como: haber desarrollado habilidades de socialización e inteligencia interpersonal ( reconocer las emociones y sentimientos de los demás ), e intrapersonal ( conocerse a sí mismo). Para conocerse a uno mismo uno tiene que aprender a estar solo. Puede que nos guste o no, pero como sociedad y cultura, debido a la tecnología estamos dirigiéndonos hacia un momento en el que las personas cada vez más preferirán estar solos frente a sus tablets y otras pantallas. Desde ese punto de vista quienes aprendan a manejar saludablemente sus espacios de soledad tendrán más oportunidades de adaptarse y sobrevivir en un mundo tecnológico que quienes no lo hagan.


Otro criterio no menos importante y que no suele ser tomado en cuenta es el ecológico, habitamos en un planeta que tiene graves problemas de exceso de población, sin embargo ahí estamos, reproduciéndonos como cuyes. Es importante tomar en cuenta muchos criterios antes de lanzarse a la gran tarea de formar una familia, e indudablemente, además de las necesidades afectivas, es importante tomar en cuenta las posibilidades económicas y el impacto ecológico en ese sistema al cual pertenecemos. Como decía una persona en uno de los foros que consulté para escribir este artículo:
“Uno está bien, dos es perfecto, tres es para los ricos y cuatro o más para los que tienen alguna patología”.



¿Por qué los hijos únicos pueden llegar a tener problemas de personalidad?

Se tiende a querer establecer como único factor de cualquier cosa que se presente o le ocurra al niño, joven o adulto; su condición de hijo único. Es decir si tiene problemas en la escuela, es porque es hijo único, si no tiene amigos, es porque es hijo único, si es agresivo, si se enferma mucho, si le salió acné, si más tarde no tiene novia, si de adulto no gana bien, si se emborracha, si es corrupto, todo será porque: "Es hijo único".
Cuando en realidad existen muchos niños, jóvenes y adultos que también pasan por los mismos o peores problemas y curiosamente: No son hijos únicos.

Sin embargo es increíble como incluso psicólogos, pedagogos, directores de instituciones educativas, que se suponen deben estar preparados para entender este tipo de situaciones, caen en la opción más fácil y sobre todo, poco profesional, de diagnosticar a todo lo que venga con : “hijo único”.

Por supuesto que la condición de hijo único afecta y tiene que ser atendida de una manera específica, pero lo que marcará la diferencia serán las actitudes que los padres tomen ante él y el tipo de educación que le brinden.

La mayoría de problemas que van presentando a lo largo de sus vidas los hijos únicos se debe a que no han sido educados de una manera saludable y equilibrada.

Todo empieza por la presión social, como se vio anteriormente, la gente hace sentir culpables a los padres de los hijos únicos a través de sus comentarios, la culpa va creciendo cada vez más y más en esas madres y padres; esa culpa es la que les lleva a ejercer una actitud de extrema sobre protección y consentimiento desmedido con sus hijos, los cuales al percatarse del sentimiento de culpa de sus padres, utilizan y manipulan como recurso para hacer lo que quieran, sin límites, sin reglas, sin responsabilidades, sin deberes, solo derechos, porque piensan y sienten, a través de sus padres, que ellos han sido dañados y agredidos al ser hijos únicos y que por eso se merecen ser recompensados por el daño infringido. Esta es la razón principal por la cual muchos hijos únicos llegan a ser un problema y resultan egoístas, presumidos y agresivos.
Los padres de hijos únicos deben saber que no han cometido ningún crimen ni le han hecho ningún daño y que por lo tanto no existe ningún criterio justificado para sentirse culpables y andar pidiéndoles perdón directa o indirectamente con sus comentarios y acciones.
Los hijos únicos necesitan reglas, límites, respetar  a los otros y saber que sus comportamientos negativos tendrán una consecuencia equivalente dentro de su proceso de educación y formación. Necesitan saber que sus padres pueden tener otro tipo de intereses, necesidades y proyectos además de ser padres, los cuales tendrán que aceptar y respetar como hijos únicos. Aprender a esperar sin creer que todas sus necesidades y caprichos deben ser atendidos inmediatamente por sus padres.

La mayoría de personas sufren por el destino que tendrá el hijo único porque en sus mentes se recrean imágenes de familias numerosas y felices celebrando fiestas importantes y brindándose todos apoyo y cariño. Obviamente tomar en cuenta ese escenario puede producirnos sentimientos de tristeza, desaliento y preocupación, sin embargo es importante saber que esa idea que nos recrea la mente, responde más a una idealización construida antes que a una realidad que ocurra con frecuencia. Si existen familias así, qué maravilla y que lo sigan disfrutando, sin embargo no es lo más frecuente que vemos en el día a día. El escenario más bien es desalentador, familias conflictivas, llenas de hermanos egoístas que pelean y llegan a odiarse por herencias, negocios, problemas conyugales, familias que dejan de hablarse, adolescentes que detestan las reuniones familiares y que prefieren estar con sus amigos. Esos son los tipos de situaciones a las que probablemente se enfrentarán nuestros hijos, porque la vida es conflicto y continuos problemas por solucionar y manejar. Lo inteligente es entrenarlos para que puedan manejarse en ese tipo de escenarios, darles herramientas emocionales y sociales para que puedan construir su propia red de contactos antes de caer en la ingenuidad de que los padres podemos controlarlo todo y prefabricarles escenarios llenos de felicidad, paz y amor.

En conclusión: independientemente del número de hijos que tengas, habrá un monto de conflictos y problemas que tendrás que hacerte cargo con cada uno de ellos, “el otrito” no es garantía de nada y tener un solo hijo tampoco es una enfermedad ni un daño que se le causa a ese ser. No es ni mejor ni peor que tener varios, habrán dificultades y satisfacciones como lo hay en cada situación de la vida. Ser padres no es fácil y es necesario prepararse, informarse y entrenarse día a día. Su función es fundamental, no hay hermano, abuela, tío, empleada que pueda reemplazarlos.




(Para quienes se encuentren interesados en profundizar en la crianza del hijo único les recomiendo el libro: “El hijo único”, consejos para la crianza de un solo hijo. María Elena López y María Teresa Arango, editorial Grijalbo. ) Lo pueden encontrar también en versión kindle en amazon.



Psic. Esteban Prado Saona.
Psicoterapeuta y Coach certificado por la ICC. (International Coaching Community).