Sentado, esperando a que me atiendan en la mesa de un restaurant. Observo una larga mesa llena de empleados de una empresa, todos están muy alegres, conversando, intercambiando experiencias, chistes y comentarios. Es un almuerzo de fin de año con el equipo de trabajo de alguna empresa. Llega el mesero y hago mi pedido, mientras espero sigo observando la dinámica que se desarrolla en la mesa contigua. De pronto se pone de pie uno de ellos y empieza a dirigir algunas palabras a todos. -Otro discurso más con el típico guión trillado del jefe a sus empleados- Me digo a mí mismo mientras sigo observando y escuchando lo que ocurre. El señor sigue hablando, parece ser el gerente, empieza agradeciendo su presencia a las demás personas, señalando la importancia de cada uno de sus aportes y las metas para el próximo año. Hasta aquí era un discurso agradable pero nada diferente a lo que se puede escuchar en este tipo de ocasiones. Después cambió incluso de tono, sus palabras expresaban una emoción real, les dijo que lo más importante es como se lleven entre todos, la actitud con la que se ayuden los unos a los otros, más allá de un simple cumplir con sus tareas. Dijo eso y algunas otras cosas más que también podrán parecer trilladas pero que en ese momento me emocionaron mucho, me transmitieron la sensación de que a esa persona realmente le importaba su gente. Simplemente mientras hablaba ese señor, le creí y me inspiró; me dieron ganas de pertenecer a su equipo de trabajo, me puse en ese lugar y sentí que me daría gusto tener un jefe como él. Al finalizar su discurso, que por cierto no fue muy largo, se dirigió a cada uno de los asientos de sus colaboradores a darles un abrazo mientras en su rostro se podía observar una expresión de verdadera satisfacción y cariño por su gente.
Interesarte por las personas que trabajan contigo, más allá de los resultados, metas, objetivos y productividad es un comportamiento que genera paz, es el mejor reconocimiento que puedes darles a esas personas que brindan su talento, es inspirarles a que sigan caminando puestos la camiseta.
Psic. Esteban Prado Saona
Psicólogo Clínico/ Coach certificado ICC
Twitter: @tulaberinto

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada